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Stephen Crane

I looked here;

I looked there;

Nowhere could I see my love.

And--this time--

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verb

To make to agree or correspond; to suit one thing to another; to adjust.

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6 FOLLETIN DÉ LAS NOVEDADES,!

143 lines
Edgar Allan Poe·1809–1849·Romanticism
hosamente en el modesto juego de lasdamos que en la laboriosa futilidad delajedrez. En este último juego, en que laspiezasestán dotadas de movimientos varios£irregulares, y representan valores diver-sos y variados, la complexidad se toma,error muy comun, por profundidad. Laatencion se pone en actividad con insis-tencia y constancia, porque si sedistrae uninstante ó se comete una cquivocacion, elresultado incvitable esla pérdida de unapartida ó una derrota. Como los movi-mientos posibles son, no solamente varios,sino desiguales en potencias, las ocasio-nes de errar son muy numerosas, y ennúeve casos de diez, el jugador mas alen-to, yno elras hábil, será el que gane lapártida. Al contrario en cl juego de da-mias, donde el movimiento es simple en suespecie y no sufre sinó muy contadas ya-riaciones; las probabilidades de inádver-tencia son mucho menores, y no estandoabsoluta y enteramente acaparada la alen cion, las ventajas que cada jugador consi-ga, no púeden atribuirse sinó á mayorperspicacia, “Dejando 4 un lado las abstracciones, - supongámos un juegó de damas, donde latotalidad de las piezas se reduzca á cuatrodamas, y dondé natútalmente no haya lugará temer distracciones, Es evidente que aquila victoria no puede decidirse siende losdos jugadoros absolutamente iguales, si nopor una táctica hábil, resultado de alginpoderoso esfuerzo del entendimiento.Privado delos recursos ordinarios, el ana-lista hábil, onira en el espíritu de su ad-.versario, se identifica con él, y á vecesdeseubre.de vna simple mirada el único medio, medio á veces merciblemente sen-- cillo de atraerle á una falta ó de precipi-tarle en un fálso cálculo. Se hi4 citado mucho tiempo el whistpor.su accion sobre la facultad del cálculo;y se han conocido hombres de mucha in-ioligencia que parecia encontraban un pla-cer incomprensible en él, y desdeñabancomo: una frivolidad pueril el de ajedrez.En ejecto, ne hay juego alguno parecido que ponga en ejercicio mas activo la fa-cultad del análisis. El mejor jugador deajedrez de ln cristiandad, no puede masque el mejor jugador de ajedrez. Mas lahabilidad al whist implica la potencia ó fa»cultad de prosperar en todas las especula-ciones muy de otra manera importantes enque el génio lucha con el génio. Cuando yo digo habilidad fuerza, quie-ro dar á eniender esa inteligencia en eljuego que comprende la inteligencia de to-dos los casos de que se puede uno aprove-char legítimamente. Son, no solamente di-versos, sino complexos, y se ocultan á ve-ces en las profundidades del pensamientoabsolutamente inaccesibles á una inteli-gencia vulgar. — Observar atentamente, es acordarsedistintamente; y bajo este punto de vista,el jugador de ajedrez, capaz de una aten-cion muy intensa, jugará muy bien alwhist, puesto que las reglas de Hoylo, ba-sadas en- el simple mecanismo del juego,son fácilmente inteligibles para. todos. Asfes que tener una memoria fiel yproceder segun el libro, son los puntosque constituyen para el vulgo el non plusultra del bien jugar. Mas donde se mani-fiesta el talento del analista es en los casosno comprendidos. en las reglas, e, silenciomismo es para él la ocasion.de mil obser-vaciones y deducciones. Sus compañeroshacen quizás lo mismo, y la diferencia deestension de los datos así adquiridos, noconriste tanto en la validez de la deduc-cion como en la cualidad de la obser-vacion. : Lo importante, lo principal, essaber loque conviene observar, Nuestro jugado:no se limita á su juego, y aunque este jue-go sea el objeto actual de su atencion, nodesecha por eso las deducciones que na-cen de objetos estraños al j Juego. Examinala fisonomía de su. compañero, y la com-para con la de cada uno de sus adversa-rios. Considera la manera eon que su com-pañero distribuye las cartas: cuenta 4 ve-ces, gracias 4 las miradas que dejan esca -par los jugadores satisfechos, los triunfos HISTORIAS ESTRAORDINARIAS. 7 O y estuches uo á uno; observa los movi«mientos de la fisonomía 4 cada paso que eljuego avanza, y recoge un «capital de pen-:samientos en las espresiones varladas de«certidumbre; dé sorpresa, de triunfo 4 demal húmor. En el modo de recoger úna. baza, adivina silla misma persona puede hacer otra en seguida: reconoce la que se - ha jugado por ficcion, en el aire conque- se ha echado sobre la mesa, y una palabra'accidental, involuntaria; una carta que se.cne, obra que se vuelva por casualidad, la-«cqualse recoge con ansiedad ó-con' indife---rencia; :el contar las bazas y el órden conque están colocadas; la indecision, el em-barazo, la vivacidad, el. temblor, todo espara él síntoma, diagnóstico; “todo -auxiliaá esta percepcion, intuitiva en apariencia,«del verdadero estado de las'cosas. -La facultad de análisis no debe confun-. dinse com-la simple ingeniosidad, porquemientras que el analista es por necesidad- ingenioso, se obserya don frecuencia que.€l ingenioso no tiene nada de analista. La facultad de combinacion, Constructividad«por. medio de la cual se manifiesta gene- | ralmente la ingeniosidad, y álo que losfrenólogos sin razon, á mi parecer, asignanun órgano especial, en la creentia de quees una facultad primordial, se ha presen-«fado en unos, cuya inteligencia era limi-_fadísima, próxima casi al idiotismo, y -no-£0n poca frecuencia, puesto que ha fijadola atencion de los psicologistas. Enitre la ingeniosidad y la aptitud ana-Mítica hay una diferencia considerable en-tre la imaginativa y la imaginacion, perode un carácter enteramente parecido. En suma, se verá que el hombie inge-.hioso posee en alto grado la facultad ima-ginativa, y que el hombre verdaderamentedmaginativo no es nunca otra cosa que unanalista.